PROYECTO CUCÚ (2010) Trilogía. Córdoba. Argentina.
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Proyecto CUCÚ
(Pájaro protector de las aves nativas de las Sierras de Córdoba)

TRILOGÍA

UNO
Yo pájaro (performance) 
Villa Carlos Paz. Córdoba. Argentina.

DOS
Maquillaje de museos (intervención en el edificio El Panal)

TRES
Zenaida no llores (videoinstalación)

Yo pajaro.

Las palomas de las sierras tienen nombres en latín.
La paloma dorada, por ejemplo, se llama Zenaida Auriculata.
Zenaida vive en la ciudad, se tuvo que acostumbrar al ruido de los autos.
En el monte no le fue muy bien: le volaron una pata.

/Disparo/

Herida, se fue a vivir al centro donde encontró otra clase de tristeza.
Y cuando extraña el monte se hace una escapada a Carlos Paz.
Así comenzó la historia de amor entre Zenaida y el Cucú.
Ella, triste.
Él, ordenado y alemán.
Zenaida comenzó a visitarlo de sorpresa, poco a poco aprendió a respetarle los horarios. La rutina. El Cucú es medio porfiado y las cosas se hacen a su tiempo pero es un pájaro fiel: no
falla. A Zenaida le atrae esa seguridad. Ese cariño constante.
Hay algo en el canto cortito y seguro del Cucú que la vuelve loca de amor. Le hace saltar en una, su única pata. En su lengua un tanto germana pero dulce, Cucú le dice: Zenaida no llores.
Se lo dice 24 veces por día todos los días.
Al Cucú le gusta que le cuenten historias de la gran ciudad. Por ejemplo, qué hace la gente cuando no se está sacando fotos arriba de un burro. Zenaida le cuenta lo que vio y lo que ve.
La idea de la convivencia salió de él. Un chico con techo propio.
El problema es que las palomas expresan alegría de una sola manera: volando.
Zenaida se enamoró perdidamente, y por eso mismo se perdió: desoyó el consejo que ella misma le había dado al Cucú sobre los peligros en el monte.
En pleno vuelo de alegría la sorprendió el turismo camuflado. Gente que gusta de las armas.

/Disparo/

Si hay algo que el Cucú sabe medir es el paso del tiempo. Y sabe que hace mucho que su Zenaida no viene a escucharlo.Quisiera volar y cantarle al oído que no hay motivos llorar. Pero es imposible: se ha dado cuenta de que es preso de su rutina. Pide ayuda a sus amigas: las
palomas mensajeras. Compañeras del gremio de las aves con misiones.
Zenaida no llores, escribe. Por las dudas y por amor, lo escribe y lo envía en todas las direcciones.
Zenaida no llores. Cada una hora, 24 veces por día, todos los días, el Cucú sale a ver si alguien responde a su mensaje.